Un estudio danés publicado en la revista ScienceDirect ha demostrado que los recién nacidos que conviven en casa con un gato pueden prevenir el asma. Los investigadores evaluaron a 377 niños daneses con un factor genético de riesgo de padecer asma y concluyeron que, si hay gatos en su entorno, tienen menos posibilidades de desarrollar el asma.

Hasta ahora se había asociado el desarrollo del asma a los animales domésticos como los perros y los gatos. De hecho, según Redacción Médica, hay un relación directa entre la inflamación de las vías respiratorias y tener un gato cerca. Sin embargo, la investigación del Centro de Estudios sobre el Asma en la Infancia de Copenhague (COPSAC) publicado en ScienceDirect ha demostrado que los felinos –no los perros- evitan que los recién nacidos desarrollen asma.

El estudio, que codirige Hans Bisgaard, concluye que los gatos evitan que se active en los recién nacidos el gen 17q21, que duplica el riesgo de desarrollar asma en los niños.

Aunque los resultados no darán lugar a ningún tratamiento nuevo, según explican desde COPSAC, sí muestra que los genes detrás de una enfermedad se pueden activar o desactivar dependiendo del entorno que nos rodea. “Para mí, este es el mensaje central porque es un reconocimiento en la dirección de cómo ocurren las enfermedades. Documenta la interacción entre la genética y el entorno en el que vivimos, y en particular que esto ocurre muy temprano en la vida, tanto durante el embarazo como en el hogar”, dijo Hans Bisgaard, profesor de pediatría y director de COPSAC.

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