Tarifas planas, deducciones, políticas activas, aplazamientos de cuotas, discursos grandilocuentes… El fomento del emprendimiento ha sido una de las prioridades del Gobierno desde el año 2012 para reducir la tasa de paro y también para intentar que España se enganche a la revolución digital. Estos avances han sido importantes. Sin embargo, una buena parte de los autónomos está viviendo una realidad muy diferente, en especial los más jóvenes, que tienen que hacer frente a un elevado riesgo de pobreza. Así lo denunció el lunes la Comisión Europea en el estudio que realiza anualmente sobre el empleo y la evolución social (ESDE).

El informe revela que el 35% de los autónomos de entre 25 y 39 años estaba en 2014 en riesgo de pobreza, la segunda tasa más elevada de la UE, solo por detrás de Rumanía, un país donde tradicionalmente los autónomos tienen unos ingresos muy bajos y un nivel de vida alarmante. La situación en España no es mucho mejor, ya que refleja la elevada precariedad de este colectivo. Los datos de 2014 son los últimos disponibles, pero reflejan bien la diferencia respecto al resto de países europeos. El riesgo de pobreza de los autónomos de hasta 39 años en España es un 45% más que en el conjunto de la Unión Europea. En países como la República Checa, Chipre o Irlanda, el riesgo de pobreza no llega ni al 10%.

Otra anomalía de la situación de los autónomos en España es la diferencia en los indicadores de pobreza entre los jóvenes y los mayores. Si el colectivo de menores de 39 años tiene un riesgo de pobreza del 35%, para los que superan los 40 años este porcentaje cae hasta el 23%, esto es, 12 puntos menos. De esta forma, el riesgo de pobreza en este colectivo se sitúa ya casi en línea con el del resto de la Unión, que es del 22%. No hay otro país en la Unión Europea que tenga tal divergencia por generaciones, lo que significa que hay otros factores ajenos al mero emprendimiento que influyan en su situación.

España es el segundo país en jóvenes autónomos
pobres, sólo por delante de Rumanía

La Comisión Europea apunta en una dirección evidente en España: el problema es el de los falsos autónomos. Es el “fenómeno de los dependientes (‘falsos’) autónomos (como reemplazo de los empleados estándar)”. Bruselas señala que durante la crisis este tipo de organización del trabajo ha proliferado en algunos países, lo que hace que los jóvenes autónomos tengan un mayor riesgo de pobreza. No es que su emprendimiento sea peor, es que realmente hay muchos que no son emprendedores, sino que sufren una modalidad de contratación que vulnera la ley.

España es el país de la UE donde más diferencia de pobreza hay por generaciones, y el motivo es precisamente que los falsos autónomos son en su gran mayoría jóvenes. Esta modalidad de empleo se asocia con la economía digital y formatos como Deliveroo o Uber, que utilizan la figura del autónomo para ofrecer el servicio de transporte en algunos casos en situación de elevada precariedad. Pero en los ‘sectores tradicionales’ también ha proliferado este tipo de organización. Esta medida del riesgo de pobreza es un indicador que refleja el número de personas cuya renta está por debajo de lo que se considera el nivel de vida medio de la sociedad en la que reside. Se incluyen en este listado los habitantes cuya renta sea inferior al 60% de la mediana de los ingresos disponibles anuales. De esta forma, el indicador se adapta al nivel de vida de cada país para calcular las personas que difícilmente llegan a final de mes.

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